viernes, 8 de junio de 2018

El valor de una capa


  
Antigua sinagoga de la judería
transformada  en el templo de Santa María la Blanca en 1391 .


—Se acaba el tiempo, tienes que bautizarte. Los viejos tienen sed de sangre judía, nos les faltan excusas. Lo sabes mejor que nadie. 

—No harán nada, el Rey no lo permitirá, confía en mí. 

Su hombro rozaba el mío. Discreto, casi invisible, casual. Un simple roce que lograba excitarme como nada ha vuelto a conseguirlo. La sombra de la Torre del Oro nos cobijaba. Para cualquier mirada solo éramos dos amigos contemplando el reflejo de la estructura sobre el río. 

—Me estás enseñando a amar… 

—No hables así… —susurré. — Acabarás consiguiendo que nos maten a los dos. Podría bautizarme, pero seguirán viéndome como un judío asqueroso, me seguirán escupiendo, me seguirán odiando… Cuando vea que las cosas se complican demasiado, me iré… 

—Yo podría pasar por judío y tu profesar el cristianismo. ¿Qué nos diferencia? ¿Un nombre? ¿Un apellido? ¿Una nariz? ¿Una capa…? ¡Tú mismo lo has dicho muchas veces! 

Se levantó, supuse, para recorrer el camino habitual antes de que anocheciera. Él delante, yo unos pasos más atrás, como siempre. 

En un momento se desprendió de su capa azul y la dejó caer. El ruido de los comerciantes era atronador, no me escuchó cuando le grité… O no quiso escucharme. Se me revolvió el estómago, sabía de lo que era capaz. 

Entendí a donde se dirigía cuando giró a la derecha dejando a un lado el Alcázar. Los olores amargos y dulzones de las naranjas caídas se mezclaron con el reflujo agrio que alcanzó mi boca cuando entró en la sinagoga y la puerta se cerró tras él. 

"No va a pasar nada", pensé. Todo estaba tranquilo. Iba a demostrar lo que él quería y saldría triunfante. Me apoyé en la pared de una casa en la acera de enfrente esperando que la puerta se abriera y Ferrán apareciese. 

Entonces, lo vi. Vi como alguien atrancaba la puerta, vi como el humo salía por las ventanas, vi a la gente correr a mi alrededor, vi las casas arder, vi su capa en mi mano…

Ocurrió el 6 de junio de 1391, y desde entonces me llamo Ferrán López, porto una hermosa capa azul, nadie duda de que sea cristiano, y él… él tenía razón.
María Requena

Tras el reflejo de tu luz

Murallas del Alcázar 


Fue allí donde la vio por primera vez, desde la otra orilla, pese a la lejanía, como añadiéndose al extraño reflejo de la torre.

La siguió por El Cristina, como humilde de Gelves al linaje de Sevilla. Y se sintió como Salinas.

Ella, de pronto, se giró. «Ha debido oírme. Me he acercado demasiado» Pensó.

Sus miradas se cruzaron y tuvo que bajar la suya.

―¡Oye, tú! ¿Acaso me estás siguiendo?―. Le espetó, enfadada.

Sintió cómo su cara se acaloraba. No supo―no pudo― responder.

―Pero ¿qué te has creído? ¡no me sigas!

Ella apretó el paso y se perdió hacia Santa Cruz. No se atrevió a seguirla y quedó donde estaba.

La percepción de su luz se difuminó, poco a poco, entre las murallas del Alcázar.

«Ya no volverá a verme». Pensó él. Y, entonces, se le ocurrió: «Podré verte cada día, al atardecer, frente al río»



José Antonio Díaz Escalante

Aroma de vida




De una estocada certera, acabó con su rival. Él también iba herido de muerte.

Comenzó a caminar, tambaleante, para alejarse de aquella amalgama de sangre, tierra y agua. Y de aquélla a la que amaba y por la que se encontraba allí, batiéndose en duelo, esa maldita mañana.

Ana estaba sentada en la piedra, aún fría, de los escalones de la torre. Una leve brisa acariciaba unos mechones rebeldes de su cabello, que revoloteaban por su rostro.

En aquel momento, el corazón quería huir ―pero no podía, pero no sabía―al viento.

Se dirigió hacia la calle Génova, dejando atrás a su enamorada.

Poco a poco fue tomando conciencia de un agudo dolor en el pecho. No era dolor físico. Era algo sobrenatural que lo acongojaba.

Dio su revés la luz y nació el negro, perdiendo la noción de tiempo y estabilidad. Comenzó a girar sobre sí, cayendo al suelo de rodillas.

Presentía cercano el final. Lo único que le mantenía ligado a este mundo, ya de sombras, era un intenso olor a azahar que le perseguía.

Cuando quedó, al fin, tendido en el suelo, algo rozó su hombro.

―No temas. Soy Ana―dijo en un susurro, acariciándole la mejilla.

¡Ana! Era ella la que le mantenía aún con vida ¡era su aroma!

―¡Ana! ¡No me has dejado!―dijo con el último aliento.

Ana, en un murmullo, respondió:

―Me estás enseñando a amar. Yo no sabía. Amar es no pedir, es dar. Mi alma, vacía.

Y, mientras ella recitaba estas palabras, Juan expiró.




Mª Teresa Rodríguez Yagüe

Por una mirada

Barco de vapor de ruedas, como los primeros 
que navegaron por el Guadalquivir

Fue allí donde Jacobo lo vio por primera vez. Llegó en aquel vapor que traía a Washington Irving y su mirada quedó grabada en su retina, profunda e intensa. Era el ayudante de cámara y supo que se había enamorado al instante.

No podía confesarle su atracción por él, por su cuerpo de deseo y lujuria, porque hacerlo supondría condenarle a la pena máxima ya que el rey no permitiría el amor contra natura entre dos hombres. ¿Cómo se lo haría saber entonces?

Cayó la noche y estuvo seguro de que no podría amanecer sin entregarse a él. Imaginó que durante la madrugada podría acercarse a su tienda y se introduciría en su cama y lo abrazaría con pasión. Creía y ansiaba que él le correspondería y por ello se armó de valor y se dirigió hacia allí. Lo vio dormido, desnudo, terso y fibrado y cuando sintió su calor al abrazarlo por detrás, él se despertó y lo besó intensamente.

Pero un guardia los descubrió y dio la voz de alarma.

La guardia los cogió presos y fueron condenados a muerte aquella misma noche.

Pero cuando se iba a consumar la sentencia, alguien gritó ¡ALTO! Y cuando todo se detuvo, el amante de mirada intensa dejó caer sus ropas y quedó completamente desnudo, evidenciando un cuerpo perfecto de mujer con pechos pequeñitos y preciosos, casi planos que habían sido ya acariciados por Jacobo.

El rey se levantó y pronunció por primera vez una contra sentencia, permitiendo a los dos amantes vivir juntos por siempre.

Francisco Pérez

Tres heridas tengo, o de la torre albarrana al Triunfo

Torre del Oro (torre albarrana)


Llegó a los pies de la torre y esa portentosa construcción, la luz, y el aroma del río, de los naranjos y de su propia respiración; le invitaron a plasmar su historia. Se fue a un jardín cercano para escribir entre los frondosos plátanos de indias y casuarinas y la brisa del poeta, que le trajo tres heridas: la del amor, la de la vida y la de la muerte.

En la encrucijada, sin saber qué camino seguir y qué reto abordar, fueron la diosa, los niños y la historia los que le indicaron el camino: Al sol poniente del futuro inexplorado, al agua corriente del presente inhóspito y al alma sedente del pasado oscuro.

Descartada la ruta del ocaso ―de la muerte―, y el hoy ―del amor―, inició su ruta por la avenida del pasado ―de la vida―, en busca de un día gris y lluvioso, perdido en la memoria, al que había decidido enfrentarse, entre fantasmas y mitos.

No recordaba nada, salvo lo que había interiorizado tras oírlo una y otra vez a sus padres. Supo por ellos que estuvo durante meses encerrado en un lugar oscuro y angosto, de paredes cálidas que rezumaban humedad, ajeno a lo que ocurría en derredor suyo; hasta que un día lo sacudieron unos extraños movimientos, se abrió una ventana y una fuerza desconocida lo empujó a la luz.

Dejó de oír los latidos cercanos y familiares, y sintió la cadencia de los suyos, hacia la vida, hacia el amor y hacia la muerte.

Su llanto inocente fue recibido con algarabía.


Ezequiel Barranco

Recuerdos

Escultura de don Juan Tenorio, en la plaza de los Refinadores


Nunca pensó que aquel olor a boñiga seca le devolviera a su juventud: aquellos veranos del pueblo, aquellas mareas de amapolas. 

—Me estás enseñando a amar. Yo no sabía —le dijo Ana con su voz luminosa. 

Él, que era de la ciudad y aspiraba a convertirse en un vulgar don Juan o un Miguel de Mañara. Hasta que se detuvo en los ojos de ella, del color del caramelo. Hasta que pudo tocarla, no solo con la vista. 

Recorrían los establos donde se escondían de los demás, donde él se puso de rodillas y le remarcó con las manos, la gran pregunta. 

Ella, entre risas, le devolvió un sonoro "sí" mientras giraba entre las manos un pequeño sombrero. 

El amor les duró lo que el contrato de la hipoteca. El olor a estiércol, más persistente, se les quedó estancado para siempre en la memoria.


Margarita Wanceulen

lunes, 28 de mayo de 2018

Sucedió en Sevilla

"No veas que follón esta mañana"


Fue allí donde la vi por primera vez, alta y desafiante como la Torre del Oro, reflejos dorados en el cabello, aire nórdico, de guerrera vikinga. 

Los amigos me advirtieron: “Mejor, déjala correr. Como el río, va a su negocio y no se casa con nadie”. De nada sirvió. En un arrebato de enajenación, lejos de toda sensatez y dignidad, me puse de rodillas ante ella, para suplicarle que cenase conmigo esa noche. Ni siquiera respondió. Un “no” me habría dolido menos. 

Yo, que me creía un Don Juan, que nunca había sido rechazado por ninguna mujer, deambulé por las calles, perplejo. Una carreta de caballos, con más velocidad de la recomendada, me pasó por encima. Cinco turistas japonesas más un orondo cocheropueden ser una carga letal. 

Testigo de mis últimos momentos, ella se abrió paso entre la muchedumbre. Recordé el lema de la ciudad: “No Do –no me ha dejado-”. 

Sus lágrimas aliviaron los dolores del estertor. 

Sonreí por última vez, sobre su regazo. 



Ángel Saiz Mora

jueves, 24 de mayo de 2018

Hoja de ruta IX: Resumen




HOJA DE RUTA IX: RESUMEN 

Terminadas las jornadas, cada polluelo a su nido, andando, en bicicleta, coche, autobús, tren o avión, con la maleta llena de buenas sensaciones. 

Desde Sevilla desearemos que hayáis disfrutado, os animaremos a que sigáis escribiendo y aseguraremos que os continuaremos leyendo y que volveremos a vernos. 

Para evitar distracciones os hago un pequeño resumen de las jornada: 

Los participantes tendrán diversas obligaciones: 

- LLEGAR A SEVILLA, acomodarse en la casa o en el hotel, BUSCAR EN EL MAPA O LOCALIZADOR "RÍO GRANDE", llegar puntuales a la cena de bienvenida, ENCONTRARSE O REENCONTRARSE, saludar o presentarse, CENAR, tomar una copa el que quisiera, PASEAR, acostarse, LEVANTARSE, desayunar, ALGUNOS IR A LA RADIO, otros pasear, LLEGAR A LA TORRE DEL ORO, hacer la ruta, HACER LOS DEBERES DE LA RUTA, llegar a las Siete Revueltas, CONTARLAS, respirar profundamente (tres veces), entrar en "La Revuelta", ENCONTRARSE O REENCONTRARSE CON LOS QUE SE INCORPOREN EN ESE MOMENTO, saludar o presentarse a los que se incorporen en ese momento, RESPIRAR PROFUNDAMENTE (DOS VECES), almorzar, DEJAR DONDE SE INDIQUE LOS MICROS TUNEADOS, dejar donde se indique los libros, RESPIRAR PROFUNDAMENTE (DOS VECES), sentarse, ESCUCHAR ATENTAMENTE A LOS MAESTROS DE CEREMONIAS, respirar profundamente (una vez), intercambiar los micros tuneados según nos indique el presentador, RESPIRAR PROFUNDAMENTE (UNA VEZ), no dormirse, AQUELLOS QUE ASÍ LO TENGAN INDICADO, RECOGER LOS LIBROS NUEVOS, LEERLOS Y COMENTARLOS, estar atentos, RESPIRAR PROFUNDAMENTE (UNA VEZ), subir al estrado los noveles que lo deseen, LEER UNOS, escuchar otros, RESPIRAR PROFUNDAMENTE (UNA VEZ), escuchar los relatos seleccionados del concurso de personajes sevillanos, MEDITAR, votar, FELICITAR AL GANADOR, repartir los premios, RESPIRAR PROFUNDAMENTE (ENTRE TRES Y SEIS VECES). comentar la jornada, RECOGER LOS LIBROS COMPRADOS O POR VENDER, recoger los micros tuneados, PASEAR POR SEVILLA, llegar a la Alameda, ENTRAR EN EL RESTAURANTE "LA TERRAZA", respirar profundamente (tres veces), CENAR, comentar, TOMAR COPAS, ir despidiéndose paulatinamente, PENSAR CUÁNDO Y DÓNDE SERÁ LA PRÓXIMA, continuar atentos al blog para ver novedades, LEER CON CURIOSIDAD LOS RELATOS DEL CONSCURSO DE PERSONAJES YA CON SUS AUTORES Y COMENTAR, respirar profundamente y con mucho sentimiento, VOLVER A LA RUTINA. 


NOTA: Los jartibles tienen el tiempo libre que deseen, Sevilla da para mucho. 

Un abrazo y gracias por vuestra atención.

Hoja de ruta VIII: Cena de clausura



HOJA DE RUTA VIII: CENA DE CLAUSURA

Todo lo que empieza acaba —dicen—, pero la realidad nos demuestra que no es así, como podemos ver en Saber y Ganar. De ahí que la cena de clausura queremos que tenga continuidad en forma de relatos, reuniones, otras quedadas, correos electrónicos, wasappes, facebookes, etc. Quedan muchas cosas pendientes, pero la Cena de Clausura es un punto de inflexión al que debemos acudir, con las maletas cargadas de buenos recuerdos y proyectos futuros. 

Los participantes tendrán diversas obligaciones: 

- Recoger las cosas que dejemos en Revueltas (libros, micros tuneados…). 

- Al salir de Revueltas, volver a contar las Siete Revueltas, para ver si siguen ahí y seguimos contando bien (en alguna de ellas puede estar escondido un personaje o aparecer uno nuevo para inmortalizar). 

- Asegurarse de conocer bien el lugar de destino. Si un micro lo hubieran tuneado en un paraguas o bastón, el dueño podría utilizarlo a modo de guía, pero no es obligatorio. Cada uno a su ritmo para llegar a buena hora a su destino. 

- Caminar tranquilos, sin entretenerse, pero disfrutando por los lugares por los que antes han paseado nuestros personajes del concurso (Vicente el del Canasto, Antonio Machado, Carmen, Rumaikyya, Murillo —que este año vuelve a estar con nosotros en Sevilla—, la Vieja del Candilejo, el Pali, y otros tantos) e ilustres personajes que nos han venido a visitar (Cervantes, Lope de Vega, El Duque de Alba, Lorca, Fortuny…), sin olvidar a ese grupo de poetas cuyo aliento podremos sentir si pasamos por el Ateneo, la Calle Rioja o la Plaza de la Magdalena, que siempre recordaremos como la Generación del 27, y que aquí oficial u oficiosamente fue creada e inmortalizada. Quizás, dentro un siglo, las crónicas se refieran a este grupo de pequeños y grandes relatistas —fotografiados en grupo feliz y anárquico—, como la Generación de 18 (es broma, aunque alguno o alguna se lo merecería). 

- Las frases habituales de exaltación de la belleza de la ciudad están permitidas, si se encuentra algo feo, se deberá silenciar o comentar en bajito. 

- Si hay tiempo, está previsto y es comprensible que alguno se despiste en un bar y se refresque con una cerveza, pero sin tapa, que hay que cumplir con la cena. La barra de un bar es patrimonio material e inmaterial de la ciudad. 

- Cenaremos en paz y armonía. 

- Hablaremos durante la cena de lo bueno que está todo, de lo interesante de las actividades, de la buena organización, de lo bien que lo hemos pasado, y haremos un canto a la amistad directamente proporcional al número de cervezas. 

- Se permitirán algunas intervenciones de los asistentes y organizadores. El público es libre de escucharlas o no, sin que ello sirva de ofensa. 

- Temas prohibidos: Cruzcampo versus Mahou y Toros sí, toros no, la Boda de Harry y Meghan, y la presencia del mosquito tigre. 

- Los que así lo deseen pueden seguir vendiendo sus libros. 

- Son deseables los intercambios de facebook, correos, blogs… 

- Pido perdón de antemano, pero dejaremos cerrados todos los pagos de cada una de las actividades de las jornadas. 

- La despedida será emotiva, nunca triste, con promesas de las de verdad, de que volveremos a vernos en el siguiente evento. 

- Nos quedaremos pendientes de lo que aún queda por hacer: Pasear por Sevilla los que se sigan el domingo, estar pendiente de la publicación en PDF de todos los relatos de personajes, comentar las jornadas, sea en el facebook o en el blog… 

- Los jartibles seguirán haciendo honor a su nombre en el mismo local o en cualquiera de la animadísima Alameda. 

- Todos, cada uno en su momento, disfrutaremos de un agradable paseo por la noche sevillana, camino de casa o del hotel. 

- Amanecerá el domingo a eso de las siete horas. 




Continuará…

Hoja de ruta VII: Concurso de personajes sevillanos


Galería de sevillanos ilustres en el palacio de San Telmo


HOJA DE RUTA VII: CONCURSO DE PERSONAJES SEVILLANOS

Con este concurso hemos intentado (y creo que conseguido) que los personajes hasta ahora patrimonio de la ciudad, sean patrimonio de toda España. Dado que este concurso ha nacido con intención de continuidad, estamos deseando saber dónde será la próxima quedada, para conocer el alma de la ciudad que la convoque.

Los participantes tendrán diversas obligaciones:

- Estar atentos a las palabras y al pistoletazo de salida del Maestro de Ceremonias.

- Ahora sí: Aplaudir enfervorizadamente al presentador y regalarle toda clase de parabienes (soy yo).

- Todos los participantes deben haber leído los relatos publicados de forma anónima en el blog. Creemos que no es necesario recordarlo, porque ya sabemos lo buenos lectores que sois.

- Todos los asistentes se morderán las uñas.

- El jurado, compuesto por tres miembros, habrá hecho previamente una labor encomiable y habrá seleccionado a cinco de de los relatos presentados.

- El presentador dará paso a los miembros del jurado y, acto seguido, el portavoz (o portavoza) dirá los títulos, no los autores, de los cinco relatos y procederá a leerlos.

- Se establecerán unos minutos para deliberación (el público podrá releer los relatos en el blog o traerlo aprendidos).

- Los autores de los relatos seleccionados se morderán las uñas disimuladamente para que no se les note.

- Se mascará el silencio, la tensión alcanzará unos límites altísimos y la emoción embargará a todos los asistentes.

- El público aplaudirá agradecido a los miembros del jurado, que volverán a sus asientos.

- El presentador recordará el título de los cinco relatos seleccionados y se procederá a votación a mano alzada.

- Todos recibirán un caluroso aplauso.

- Tras el contaje de los votos, con la lógica solemnidad, se comunicarán cuales son los tres relatos ganadores y se desvelarán los autores.

- Los ganadores podrán decir unas palabras de agradecimiento si lo desean.

- El tercer premio elegirá uno de los libros previamente presentados, el segundo dos y el primero tres.

- Todos agradeceremos la altruista donación de los libros seleccionados a los respectivos autores.

- Recogeremos y nos iremos preparando para la cena.

NOTA: A estas alturas ya se puede comentar: «Vaya pesado el tío de las hojas de ruta».

Continuará… (en los próximos días)

Hoja de ruta VI: Lectura de microrrelatos de los nuevos asistentes


Asistentes a la primera quedada microrrelatista
 donde, por razones obvias, todos eran noveles.

HOJA DE RUTA VI: LECTURA DE MICRORRELATOS DE LOS NUEVOS ASISTENTES 

Cuando uno es nuevo, novato o novel, da lo mismo, suele estar nervioso por la experiencia y ser esperado con indiferencia; pero este no es caso, en este ambiente creo que podemos llegar (al menos en mi caso, nuevo, novato o novel) tranquilos a la experiencia, porque nos esperan con curiosidad y afecto (eso quiero creer). 

Los participantes tendrán diversas obligaciones: 

- Estar atentos a las palabras y al pistoletazo de salida del Maestro de Ceremonias. 

- Aplaudir enfervorizadamente al presentador y regalarle toda clase de parabienes (soy yo). 

- Romper el fuego con el primer relato (ya que estoy y cumplo criterios de nuevo, novato o novel, lo haré yo). 

- Roto el fuego, los siguientes lectores deberán ir saliendo de forma voluntaria y ordenada, uno tras otro, sin pelearse. 

- Cada lector tendrá cinco minutos como máximo para: levantarse, acercarse al estrado, sacarse el papel del bolsillo, saludar, presentarse, asegurarse de que el papel no está al revés, mirar al público, mirar el reloj (ya puede que haya pasado un minuto), decir el título del relato, comenzar a leer, mirar a ver si el público está atento, seguir leyendo, volver a mirar al público, continuar leyendo, mirar al reloj, terminar el relato, esperar expectante la respuesta, agradecer los aplausos si los hubiera, comprender el silencio si ésa fuera la respuesta, reírse si hubiera abucheos pensando que es una broma, bajarse del estrado, no tropezarse con el siguiente que va a leer, y sentarse en el sillón sin olvidarse de guardar el papel. Si el siguiente lector tiene ya preparados los preámbulos (sacar el papel, mirar el reloj, etc.), eso que ganamos. 

- Terminada la lectura pasará a ser parte del auditorio y deberá participar, como los demás, animando, jaleando, riendo cuando el relato sea de risa, llorando cuando sea de pena o poniendo cara de máximo interés cuando se haya despistado. 

- El público podrá aplaudir si lo considerara oportuno dentro de unos límites lógicos: si el lector se ha pasado de tiempo no habrá aplausos; si ha estado justo, un aplauso moderado; y si le han sobrado, por ejemplo, dos minutos, podrá aplaudir ese tiempo. Los abucheos y pitidos tendrán la misma pauta temporal. 

-El presentador tendrá una misión fundamental, la de coordinar el tiempo, y está dispuesto a dejar el relato sin final si el lector se excede. Aquel que está interesado tomará nota y, terminado el acto, preguntará dicho final al autor. 


Continuará… (en los próximos días)

Hoja de ruta V: Presentación exprés y divertida de libros

Ana Vidal, de quien se dice, se comenta, se murmura,
 que fue la idea de las presentaciones exprés.




HOJA DE RUTA V: PRESENTACIÓN EXPRÉS Y DIVERTIDA DE LIBROS 

Dice el programa: Presentación exprés y divertida de libros de los asistentes. El Maestro de Ceremonias, de forma exprés y divertida, dará paso a los ilustres presentadores, que deberán contar con tres grupos de personas para este evento: Los que traen libros, los que presentan dichos libros, los que pertenecen a los dos grupos y los que simplemente escuchan. 

Al terminar la actividad, o mejor al final de la jornada, hay que sumar otro grupo importante: Los que compran. 

Todo ello requiere gran esfuerzo para los organizadores de la velada y respeto para los asistentes (a los que sigan dormidos, no hay que despertarlos, ellos se lo pierden). 


Los asistentes tendrán diversas obligaciones: 

- A estas alturas ya os habéis tenido que apuntar al grupo de autores o lectores-presentadores. 

- En primer lugar el lector-presentador recibirá un libro y, con arte y magia, de forma exprés y divertida, lo leerá en unos minutos —tres o cuatro—, los suficientes para obtener información suficiente sobre sus virtudes y la valía del autor. 

- Posteriormente hará la reseñ adel libro, de forma exprés y divertida, y, también de forma exprés y divertida una sentida oda al autor (contará con otros dos o tres minutos). 

-El público asistente (que ya se habrá hecho una ideas sobre de que va el libro), aplaudirá enfervorizado. 

- El autor recibirá los aplausos emocionado. 

- Autor y lector se abrazarán, de forma exprés y divertida, en un momento lleno de ternura. 

- Se sentarán ambos para dar paso al siguiente lector (que se levantará sin tardar y se dirigirá al estrado). 

- El autor pondrá sus libros a la venta en una mesa expositora preparada a tal efecto. 

- Los posibles compradores esperarán al final del acto para formalizar la compra, de forma exprés y divertida, sin estorbar el trascurso de la jornada. 

- En un emotivo acto de generosidad los autores ofertaran sus libros como premio a los ganadores del concurso de personajes (que elegirán tres libros el primer premio, dos el segundo y uno el tercero). 

- Todos se lo agradeceremos y aplaudiremos. 

- Tras un breve descanso, dejaremos paso al Maestro de Ceremonias que, con elegancia y de forma exprés y divertida, pero también con firmeza, presentará la siguiente actividad. 



Continuará…